Las peonías (Paeonia broteroi) florecen en nuestros bosques de robles y dehesas de encinas, quejigos y alcornoques en primavera, en ese momento muestran sus colores verdes, rosas y amarillos de gran vistosidad. Luego las calores del estío hacen que la planta se marchite y seque. Pero es a finales de verano y principios de otoño cuando "vuelven a florecer" pero esta vez en forma de semillas rojas y negras, con el marrón del tallo y hojas.
Todos los otoños es un placer encontrarnos con estas delicadas flores y ver como una vez más colorean los campos incluso cuando ya están acabando su ciclo vital.
Estas semillas son tóxicas y no debemos ingerirlas, aunque como la inmensa mayoría de las plantas tienen poderes medicinales, pero hay que saber manejarlas para que no tengan peligro su uso, y eso se lo dejamos a los expertos. Nosotros nos conformaremos con verlas y "afotarlas" antes de que definitivamente desaparezcan y tengamos que esperar que las lluvias del invierno favorezcan su floración primaveral.
Por ello cada otoño salimos al campo a descubrir esta "segunda vida" de las peonías, ello es fácil en los robledales de la Cerecea y la Olla, en plena Sierra Madrona y muy cerca de Fuencaliente.
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