jueves, 17 de agosto de 2017

Molino Flor de Ribera en el Río Montoro. Valle de Alcuida

Parece mentira los paisajes que esconde el Valle de Alcuida, tesoros escondidos que poco a poco van apareciendo en pequeñas dosis, también gracias a la nueva gestión del parque natural. Todo ayuda a que se vayan poniendo en valor la multitud de lugares que hay por visitar en esta zona colindante entre Andalucía y Catilla la Mancha. Esta vez nos hemos trasladado hasta Hinojosa de Calatrava y desde allí tomaremos dirección hacia la carretera de los embalses. Primero un trozo asfaltado que está infame, aunque circulable para cualquier turismo, y luego otro tramo de tierra que no tiene tanta cantidad de baches como el anterior.


Pasaremos la presa del río Tablillas y a unos tres kilómetros veremos un cartel a nuestra derecha que nos indica nuestro destino, luego deberemos de tomar otro desvío a la izquierda (también indicado) y habremos llegado a la puerta de acceso a los montes públicos donde deberemos de dejar el coche y ponernos las botas.


Nada más comenzar veremos un cartel hacia la izquierda que recomiendo ignorar y seguir de frente por la pista, ya que si seguimos las indicaciones de este cartel habremos terminado la ruta en 15 minutos y claro hemos venido a andar y ver bien la zona.


La pista por la que circulamos nos ofrece unas vistas preciosas de todo el valle que conforma aquí el río Montoro y que verdaderamente son espectaculares.








A unos dos kilómetros llegaremos a la casa de Los Alamillos, que es el nombre de estos montes públicos, desde la que tendremos más y mejores vistas. A partir de aquí la bordearemos por la izquierda y comenzaremos a bajar por otra pista hasta las orillas del río.


A la derecha veremos como el río sale de su encajonamiento para cruzar desde la zona de Ventillas hasta el Valle de Alcudia.


Son otros casi dos kilómetros de bajada hasta las orillas de río Montoro, donde veremos unos "tablazos" que son la antesala de nuestro detino final. Iremos hacia la izquierda y en poco más de 500 metros habremos llegado a la zona del molino.




Un llano con frondosa arboleda, un antiguo y abandonado molino de agua y una pequeña zona recreativa nos dan la bienvenida y nos invitan a degustar las viandas que portemos. Estamos en un lugar tranquilo, en plena naturaleza y donde el tiempo se detiene. Disfrutemos de el cuanto podamos.





El retorno lo haremos hasta donde están los carteles indicadores y esta vez tomaremos el camino perpendicular y en subida desde el río y saldremos al primer cartel que ignoramos al comienzo de nuestra ruta.




La zona es rica no solo en paisaje ya que tendremos ocasión de ver buitres negros y leonados, águila real e imperial, corzos, jabalíes, ciervos, en fin todo lo que seamos capaces de descubrir antes de que ellos nos descubran a nosotros. Son unas dos horas de trayecto en total  más las paradas que queramos hacer. 


viernes, 11 de agosto de 2017

Al Roble "El Abuelo" desde San Isidro

Una de las últimas rutas que hemos realizado esta primavera, antes  que "la caló" nos eche del campo ha sido la recientemente señalizada (no mucho para que nos vamos a engañar) que nos lleva hasta el roble "el abuelo" desde el área recreativa San Isidro, que se encuentra en la carretera que va a Puertollano desde Fuencaliente (Ciudad Real).


Se trata de una ruta semicircular que nos adentra por preciosos parajes y finaliza en un lugar idílico junto a una verdadera y enorme joya botánica como es un ejemplar de roble melojo de considerables dimensiones.


Nos adentraremos a través de una cancela, que debemos de dejar cerrada, en un bosque siguiendo una pista de tierra y un puente de madera detrás de donde se encuentra la pequeña ermita de San Isidro.



Enormes pinos de repoblación nos saludarán al poco de iniciar la ruta, al poco nos desviaremos por un sendero que se adentra en el pinar.


Pronto los pinos dejarán paso a un excepcional monte mediterráneo con gran variedad de especies propias de estas sierras.



La señalización no es muy abundante pero ayudará a orientarnos hasta nuestro destino final, y la primera parada se encuentra justo detrás de ese cartel que nos indica que el Robledal de las Hoyas se encuentra a dos kilómetros. Una preciosa cascada rodeada de helechos gigantes nos hará recrearnos unos cuantos minutos.



La primavera reaviva los colores de las flores y los animales.


Subiremos entre musgos, canchales y madroñas hasta que la senda se abre a un pequeño valle con vistas fenomenales hacia otros valles de Sierra Madrona.




Un poco antes de adentrarnos en el Robledal de las Hoyas  veremos una caseta que sirve para la canalización de las aguas, y cuyas tuberías también descubriremos en esta pequeña subida.


Las peonías nos dan la bienvenida al robledal.





El siguiente cruce de caminos nos señala que a nuestra derecha está el roble buscado hoy por nosotros y esa es la dirección que debemos seguir.


Antes de iniciar la bajada hacia "el abuelo" pasaremos por un collado por donde pasa un gaseoducto, seguimos de frente y nos encontraremos con un carril hacia la izquierda que tomaremos.



Un enorme canchal acoge a un enorme ejemplar de roble que se encuentra enclavado en lo más profundo de estos montes y rodeado de una riqueza botánica y animal de incalculable valor.


Ahi esta este viejo roble que parece que va a ser embullido por el canchal que se encuentra a sus espaldas.




Aquí finaliza nuestra ruta y debemos de volver por nuestros pasos, ya que la pista que sigue hacia abajo se encuentra cerrada al paso de los violentos senderistas que pueden causar, con el ruido de sus botas, enormes y desproporcionados daños a la avifauna de la zona. Evidentemente creo que es absolutamente ilógico el cerrar la mayoría del año esta zona al paso de los senderistas y privarnos de pasear por estos bosques por que al parecer constituimos un potencial peligro para las aves. A ver si aprendemos de otras zonas que abren sus puertas para atraer visitantes y estos no constituyen ningún peligro para la zona.


Volveremos nuestros pasos por el carril que accedimos, primero hasta el cruce que tomamos antes y en el que continuaremos hacia el frente, ya que por la izquierda volveríamos por el mismo camino. Optaremos por seguir de frente y salir del Robledal de las Hoyas a través de una valla que dejaremos cerrada. 


La bajada será constante hasta un nuevo cruce con el Camino de San Marcos que viene de Fuencaliente, nosotros seguiremos por la izquierda.





A menos de un kilómetro de este cruce aparece otro que también tomaremos hacia la izquierda y ya estaremos muy cerca de nuevo del área recreativa.


Pasaremos por delante de las puertas de un camping cerrado y ya tan solo nos quedan unos metros para finalizar nuestra ruta.


En total han sido unas tres horas de paseo tranquilo, que nos han hecho disfrutar de un estupendo día de campo, y que puede realizar cualquier persona con un mínimo de preparación física y sobre todo ganas de conocer lugares encantadores de Sierra Madrona.


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