viernes, 4 de enero de 2019

El Mimetismo de los Perdigones

Uno de los pequeños/grandes placeres que da el "carrilear" es el poder sorprender a una perdiz desde la ventanilla de nuestro coche e intentar descubrir sus perdigones dispersos por la maleza donde rebuscan pequeños invertebrados y semillas que constituyen su principal dieta. Y realmente no es fácil el verlos porque ante el menor aviso de su madre no dudan en "achantarse" en el suelo y no se mueven de ahí, con lo que verlos no tarea sencilla.


Si somos pacientes y apagamos el motor del coche veremos como este hecho hace que la madre los reclame y se peguen a ella buscando su protección. Con lo cual podremos verlos mejor e incluso hacerle alguna foto pudiendo comprobar como se van haciendo mayores.



Conforme pasan los minutos van cogiendo confianza y vuelve a separarse de la madre y a dispersarse por la maleza, con lo que vuelven a desaparecer, casi, de nuestra vista mientra siguen dedicándose a la pitanza. Suerte la nuestra, la que tuvimos esta primavera pasada, de poder observar estas bellas escenas y compartirlas como un bonito trofeo de "caza" fotográfica.




jueves, 3 de enero de 2019

Del Collado de las Lagunillas a Puerto Checa. Carretera de Solana del Pino a Ventillas.

El "carretín" que lleva desde la Aldea de Ventillas hasta Solana del Pino es un vergel de rutas, paisajes y lugares por descubrir, y que lamentablemente tienen poca o ninguna señalización. Hace poco nos "metimos" por un carril que se encuentra en la subida al Collado de las Lagunillas, a nuestra izquierda dirección Solana del Pino y nos dispusimos a andurrear por el mismo. La sorpresa no pudo ser más agradable que llegar a un mirador precioso sobre el Valle de Alcudia y un recorrido espectacular que bien merecería una buena señalización y explicaciones de lo que vemos.



La ruta la realizamos la primavera pasada con una fenomenal explosión de coloridos, estando la sierra rebosante de flores.




El camino es todo público y lo único es que está cerrado al transito de vehículos, afortunadamente, y podemos hacerlo con total tranquilidad salvo en época de cacerías, donde hay que extremar las precauciones. En un primer momento iremos faldeando la Sierra de la Solana, que se ve interrumpida por la Hoz de Valdoro, otro lugar espectacular que se encuentra en las cercanías de este carril.



Las vistas comenzarán a mostrarnos todo el valle por el que circula  la carretera hacia Solana del Pino y las sierras que rodean estos parajes, por un lado la Sierra de Valdoro y por el otro Sierra Madrona, Quintana, Navalmanzano, etc.




A nuestra izquierda y abajo veremos un conjunto de cortijos que se corresponden con "La Nava", donde todavía tienen la suerte de vivir unas cuantas familias que aguantan el aislamiento y soledad de estas sierras.


Aproximadamente a los 45 minutos llegaremos a un cruce en el que hay unas colmenas, nosotros tomaremos el carril que sale a nuestra derecha y que de forma inclinada continúa subiendo por la ladera. Debemos de tener cierta precaución porque pasaremos a poca distancia de dichas colmenas y debemos de respetar el curioso cartel que pone "abejas trabajando".



Estas "soledades de Sierra Morena" son refugio de los últimos lobos que compartimos entre Castilla la Mancha y Andalucía y si somos observadores podremos descubrir algunas deposiciones que tienen pinta lobuna, nunca se sabe.



Canchales, encinas, robles, lentiscos, pinos, madroños, y un sin fin de matorrales nos ofrecen un espectáculo natural durante el camino hacia Puerto Checa, siempre en constante subida, aumentando la inclinación conforme vamos aproximándonos a nuestro objetivo.




Después de una fuerte subida y unas dos horas y media de caminata llegaremos a una cadena que cierra el paso a los vehículos, desde ahí ya tenemos muy buenas vistas de uno y otro lado de la sierra. Pero os recomiendo que tomemos el carril que sale a la izquierda y subamos otro poco más en dirección al Morron de las Cunas y de las Cagás, donde tendremos dos atalayas impresionantes desde el que divisaremos varios pueblos del Valle de Alcudia como Mestanza, Cabezarubias del Puerto, Hinojosa de Calatrava.




Otro espectáculo es el de las rapaces que podemos observar durante la ruta,  imperiales, reales, buitres leonados y negros, ratoneros, calzadas, culebreras y un largo etcétera de aves que podremos ir observando y escuchando a lo largo del camino.




La zona de Molino Flor de Ribera también podemos observarla como está entre la cola de los pantanos del Montoro y la Hoz.


Hacia el lado contrario está el río Montoro encajonándose antes de entrar en la Hoz de Valdoro.


Cortijadas abandonadas con paredes de piedras y adobe que aguantan a duras penas el paso del tiempo.


La inmensidad de sierras que se extienden a uno y otro lado.


Abajo  los embalses del Montoro I y II, el Tablillas, parecen nubes entre las lomas que constituyen el final de una parte del Valle de Alcudia.



Más a nuestra izquierda veremos una gran parte del Valle y la Sierra Norte  de dicho valle. Un espectáculo visual, en medio de un silencio acogedor que no hará pasar una jornada plena de senderismo. El camino tiene otras variantes hacia la Fuente Agria  que iremos investigando y que seguro nos depararán más "días de gloria" por estos caminos donde las sorpresas no tienen fin. El total de esta ruta subiendo y bajando por el mismo sitio pueden ser unas 5 horas, más el tiempo que estemos arriba, donde merece la pena recrearse un poco.




miércoles, 26 de diciembre de 2018

Del Puente del Jándula al Puente del Montoro

Una ruta preciosa y que debería de ser acondicionada para el senderismo es la que recorre dos lugares emblemáticos del Valle de Alcudia y Sierra Madrona, el la que conecta el puente sobre el Río Jándula antes de llegar a El Hoyo en la carretera CR-5002 y el puente sobre el río Montoro en la CR-5011. Son unos 7 kilómetros aproximadamente de una belleza sin igual y en unos parajes solitarios donde conviven lobo, lince, aguila imperial y real, cigüeña negra y una naturaleza aún por explorar.



Si salimos del puente del Jándula deberemos de afrontarlo por su orilla derecha y es este primer tramo el que más dificultad puede acarrear porque no existe camino y debemos de ir por veredas siempre paralelos al río.


Pronto nos encontraremos con un carril que ya no abandonaremos hasta casi finalizar la ruta donde volveremos a tener que recurrir a las sendas de los animales.


Un antiguo puente ya destruido y que todavía conserva alguno de sus "ojos" puede ser una primera atalaya desde donde contemplar el lecho del río y la inmensidad de paraje natural que nos rodea.


Al fondo y nuestra izquierda sobre las faldas de la montaña veremos a Solanilla del Tamaral, pequeña población que se encuentra a mitad de nuestra ruta.


A nuestra izquierda veremos una cancela que da a un camino público que con una pequeña subida podemos contemplar una de las minas de Pontones, una de las muchas que había en estos entornos y que ya se encuentran abandonadas.


Estamos a punto de entrar en lo más espectacular de la ruta y es la Hoz de Río Frío, un estrecho paraje por el que se introduce el río Jándula, que poco más adelante (según nuestra marcha) será el Montoro y que además recoge las aguas del Fresnedas y el Robledillo.



El camino se estrecha y pasa por alguna construcción original que daba paso a una zona minera. Lugar donde es fácil el poder contemplar el vuelo de las rapaces y a las escurridizas nutrias. Aunque en cualquier momento es fácil el sorprendernos por otra de las numerosas especies que habitan estos parajes.



Los "tablazos" que encontraremos son verdaderamente espectaculares.



Entradas a minas, castilletes (ojo¡¡¡ esta prohibido y es muy peligroso adentrarse en ellas) y fuentes ferruginosas nos aparecen a uno y otro lado del río.







A patir de aquí la maleza ha ido ganando terreno y hace casi desaparecer el sendero, que podría ser acondicionado con un poco de empeño por parte de la administración, ya que aquí volvemos a tener que "pelearnos" un rato con los ramajes hasta volver a encontrar el sendero poco antes de finalizar la ruta.



Ya se intuye el final, a la derecha veremos como el río Fresnedas se incorpora al Jándula y un poco más adelante nos aparece el puente sobre el río Montoro, que en este punto deja de llamarse Jándula.





Aquí deberemos de tener un coche de apoyo que nos vuelva al punto de partida o bien hacer el camino al contrario. A esta fenomenal ruta se le puede incluso añadir el visitar la Hoz del Jándula que se encuentra a tan solo un kilómetro del puente del comienzo y que es sin lugar a dudas uno de los parajes más preciosos de todo este entorno.


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