martes, 10 de diciembre de 2013

Los Cuervos Marinos en Sierra Morena

Todos los inviernos podemos comprobar la presencia en los ríos y embalses de Cardeña, Sierra Madrona y Valle de Alcudia a unos "pajarracos negros" que la gente de la costa los conoce como "cuervos marinos" que en realidad se trata de el cormorán grande (Phalacrocorax carbo), un excelente nadador y mejor buceador que se alimenta de  peces. 


Su presencia es cada vez más abundante y no sería raro que apareciese alguna colonia de cría como ya ha ocurrido en otras partes del interior de la península, pasando a ser residente. Una vez más nos volveremos a encontrar con una polémica entre pescadores (no todos) y "sus competidores animales" ya que los primeros piensan que los cormoranes "esquilman" los peces de pantanos y ríos. ¿De verdad creéis que son las aves las que esquilman, ensucian y arrasan nuestras aguas interiores?. 


Normalmente se les ve o secandose en las rocas y árboles cercanos al agua o bien nadando y buceando en busca de su alimento. Son muy huidizos e inician el vuelo inmediatamente que notan nuestra presencia, eso no quiere decir que sean rápidos ya que su corpulencia hace que tenga que realizar un despegue más propio de un hidroavión.




domingo, 8 de diciembre de 2013

El Tesorillo de Azuel

En Sierra Morena no son pocos los "tesoros" escondidos que desde esta ventana tratamos de ir descubriendo poco a poco, pero algunos de ellos son verdadera y materialmente reales y ese es el caso que hoy os presento. Allá por entre los siglos II y I a. C. pudiera ser cuando una serie de objetos, fueron descubiertos concretamente en 1874, y fueron escondidos en un lugar cercano a lo que era el castillo de Azuel (Cardeña-Córdoba). Este descubrimiento es conocido como el Tesorillo de Azuel.


Cerca del camino que va hacia Villanueva de Córdoba alguien que se encontraba arando levantó diversos jarros, platos, monedas y  joyas diversas. ¿A quien pertenecía este tesoro?, las hipótesis son variadas pero en todo caso pueden responder a que esta zona era rica en metales y además estaba conectada con otras zonas del norte y sur. Por tanto ya en aquella época existían personas que pudiesen acumular unas rentas más que aceptables y que diesen lugar a tener en su propiedad tesoros de cierta entidad como el encontrado. Más de 1.000 monedas de plata, brazaletes, cuencos, anillos, pendientes, etc.


Desgraciadamente el propietario que lo encontró lo vendió a un jesuita al peso y a la fecha de hoy se desconoce donde está y tan solo existen unos dibujos de algunos de los objetos, una autentica pena que se dilapide la historia de un pueblo de una forma tan absurda.
"Todo lo de Azuel fue llevado a París en 1875 sin consecuencias; y de vuelta, el propietario, un D. José Muñoz del Valle, vecino de Lucena, lo vendió al jesuita P.Antonio F. Cabré, preferido a otro licitador que se llamaba Rivas Gay, por 4.780 reales, a razón de un real por gramo, o sea, con un premio de 25 por ciento sobre el valor de la plata. Pesaron los objetos 693 gramos y las monedas 4.099; quedaron en poder del dueño veinte de ellas, y se cerró el trato en 28 de mayo de 1878. El P. Cabré vendió luego, sin que sepamos donde ni a quien, todos los objetos y la mitad de las restantes monedas, depositándose las demás en el gabinete arqueológico del colegio de Chamartín de la Rosa, que él formó integramente..."
(Manuel Gómez Moreno, "El Tesorrillo de Azuel", "Misceláneas de Historia, Arte y Arqueología", págs. 343-344.)

martes, 3 de diciembre de 2013

El Robledal de las Hoyas

El robledal de las Hoyas es un lugar de los más bonitos y encantadores de toda Sierra Madrona, se trata de un bosque de robles rodeado de montañas en un excelente estado de conservación y que supone una de las mejores rutas de senderismo de toda Sierra Morena.




El inicio lo podemos realizar bien desde Fuencaliente o desde la carretera que va hacia Puertollano, una vez pasado el área recreativa de San Isidro sale un carril que nos acercará hasta el cruce que va hacia la vereda de Puerto Viejo (punto kilométrico 105), ahí podremos dejar el vehículo y comenzar nuestro paseo (o bien directamente desde la misma carretera). La otra opción es desde el pueblo tomar la calle San Bernardo y tomar el Camino Real (recomiendo esta opción) bien en coche o andando y continuar hasta el kilómetro 5,4 (dejamos el coche) donde deberemos tomar el camino que sale a nuestra izquierda y que ya nos conducirá en constante subida hasta el Robledal de las Hoyas.



El comienzo es con fuerte y constante pendiente pendiente, las vistas y la variedad arbustiva nos harán más que agradable el paseo. Podemos observar alcornoque, quejigo, roble, encina, y muchos madroños.




Subiremos siempre por el carril principal hasta que llegaremos a una cancela que da acceso a los montes públicos de Fuencaliente, debemos de dejarla cerrada cuando pasemos.


El camino al poco ya se va suavizando, incluso baja en algunos momentos y comenzaremos a ver un bosque maravilloso de robles melojos, que si vamos en otoño será todavía más espectacular si cabe.


Algunas marcas de pequeño recorrido, blancas y amarillas, nos señalan el camino del que es imposible perderse ya que es un carril bien ancho.


LLegamos a divisar la "hoya" donde se situa este bosque de robles melojos.
Este es un lugar muy sensible y que hay que poner empeño en conservar no solo por la presencia de los robles sino también por la excepcional avifauna que presenta la zona, con presencia de águila imperial y real, buitre negro y leonado, cigueña negra, etc. Además de especies cinegéticas como ciervo, cabra montés, jabalí.


La duración de la excursión variará dependiendo de nuestro estado de forma, pero a paso tranquilo podemos tardar una hora y media en llegar y algo menos para volver. Lo ideal es llevar unos bocatas y algo de líquido para pasar el día por la zona y disfrutar de la tranquilidad y el sosiego que nos produce un bosque y un paisaje tan idílico.


domingo, 1 de diciembre de 2013

Los Amillaramientos de Fuencaliente

Los amillaramientos son la acción que llevaba a cabo la hacienda para controlar los bienes que tenían los vecinos de las distintas poblaciones y con ello poder tasar la contribución que debía de sufragar el pueblo en cuestión. En los archivos de Fuencaliente (Ciudad Real), y en su página web se puede acceder a ello, se encuentra un documento de 1883 en el que se puede ver como eran y en que se basaban los impuestos de entonces.


En ellos se pueden ver la evaluación rustica, urbana y pecuaria de todos los terrenos que comprendían al territorio de Fuencaliente. Se valoraba el regadío, el secano, el monte alto, el monte bajo, los olivares, la cabaña ganadera, las colmenas, las verduras que se recogían, los cereales que se segaban, etc y luego se descontaban los supuestos gastos que se tenían como el estiércol, los aperos, los jornales. 
En definitiva era una exhaustiva relación de propiedades y ganancias de los habitantes que ya entonces estaban cosidos a impuestos en unas tierras en las que ganarse el jornal no ha sido nunca tarea fácil. Contrasta esta masacre impositiva con el comienzo de la repoblación tras la reconquista en la que se premiaba el habitar estas tierras despobladas. 


Resulta curioso ver como lo más rentable entonces eran las huertas, seguidas del olivar y lo menos rentable los montes bajos y comunales. En la ganadería era más rentable tener un buey o un mulo, hoy día casi desaparecidos.
Si queréis ver estas curiosas cuentas podéis hacerlo visitando la siguiente página:

http://fuencaliente.net/amillaramiento1883.htm
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