miércoles, 7 de enero de 2015

De Ventillas a la Sierra Sur de Alcudia por la Senda de Pedro Morilla

Desde la aldea de Ventillas, que pertenece al municipio de Fuencaliente (Ciudad Real) y que se encuentra enclavada en lo más profundo de Sierra Madrona, se puede acceder por varios senderos hasta las cumbres de la cercana Sierra Sur de Alcudia y uno de esos caminos es que nos proponemos hoy a mostraros. 


Se trata de la "Senda de Pedro Morilla" y es una excursión un tanto exigente pero muy recomendable para conocer unos parajes realmente preciosos y con unas vistas magníficas.
El día está con una niebla espesa pero ya se sabe: "Mañanitas de niebla, tardes de paseo", así que no nos lo pensamos y cruzamos el río Montoro que pasa  justo por el lado de la pequeña aldeita. Previamente hemos dejado nuestro vehículo aparcado en un lugar que no moleste.


El camino parte, como ya hemos dicho, cruzando el río frente al pueblo (no hay que tomar el camino que lleva hasta el Puerto de Ventillas) y a partir de ahí hay un carril que atraviesa dehesas de encinas.


El invierno y la niebla dan un aspecto fantasmagórico a algunos árboles.


Debemos de ir siempre paralelos al pequeño arroyo tributario del Montoro y que tendremos que cruzar en varias ocasiones, hasta que lleguemos a una cancela que debemos de dejar cerrada. Este es un camino público que se denomina de Ventillas hasta Horcajo.


Inmediatamente pasada la cancela volvemos a cruzar el arroyo hacia nuestra derecha y volveremos a coger el carril. Pasaremos primero por una cortijada abandonada.


Llegaremos a otro cortijo abandonado e inmediatamente pasado este, o mejor dicho lo que queda de el que son unas cuantas vallas, debemos de tomar un carril que se dirige hacia la derecha y que cierra una cadena, para evitar que pasen los coches.


A partir de ahí la subida será constante y veremos al fondo nuestro destino final. Hasta aquí se puede tardar una hora aproximadamente.
La niebla ya hace un rato que se ha despejado y nos deja ver lo grandioso del paisaje.


Abandonamos la zona de quejigos y entramos un unos pinares de repoblación, que poco a poco están siendo clareados para que dejen paso al monte mediterráneo original.


Conforme subimos aparecen zonas de grandes madroñas que en esta época del año tiene un color rojo intenso sus apetitosos frutos.


Poco antes de llegar al collado nos aparecen incluso algunas pequeñas manchas de robles melojos.


La última parte del camino se vuelve pedregosa y muy inclinada, ya estamos cerca de nuestro destino, ánimos que el esfuerzo será gratamente recompensado.


Cuando de pronto aparece ante nosotros un pequeño collado entre dos montes que da acceso al grandioso Valle de Alcudia y desde el que tendremos unas geniales vistas.



Dicen que esta senda de Pedro Morilla debe su nobre a una cortijada con una ermita con el mismo nombre, realmente no sabemos la certeza de ello y agradeceríamos cualquier comentario al respecto que pueda aclarar las dudas.


Estas son alturas donde el dominador claro son los buitres negros y leonados, que nos pasarán por encima de nuestras cabezas e incluso podremos escuchar el ruido que sus alas hacen al cortar el aire.



El inmenso Valle de alcudia se encuentra cerrado por esta Sierra Sur, sobre la que estamos, y por la de enfrente, a tan solo 15 kilómetros, que es la Norte.


El total de tiempo empleado, como digo siempre, varía según nuestras ganas de andar y la forma física pero a un paso "normalito" no se debe de tardar más de dos horas y media en la ida y un poco menos en la vuelta. Es recomendable subir a alguna de las dos cimas que acogen este pequeño puerto, ya que desde ella tendremos todavía mejores vistas y mejor aún si  lo hacemos degustando un buen bocata para reponer fuerzas.


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