martes, 6 de septiembre de 2011

Las Lastras-Pinturas Rupestres de la Batanera


En esta ocasión os proponemos uno de los rincones más bellos y singulares de toda esta zona. Se llama las Lastras y las Pinturas Rupestres de la Batanera. Se encuentran a unos diez kilómetros de Azuel dirección Fuencaliente, una vez pasado este nos encontramos, a la derecha de la carretera, unas indicaciones hacia las pinturas rupestres de Peña Escrita (las cuales visitaremos en otra ocasión). Tras un corto tramo de carretera asfaltada nos encontramos un campo de futbol que bordeamos por nuestra derecha y a unos cuantos cientos de metros aparece una indicación a nuestra izquierda que señaliza "Las Lastras". Aparcamos nuestro vehículo donde la señal y nos preparamos para una pequeña marcha de una hora de duración (aproximadamente en su ida y otra la vuelta).


Es bueno que llevemos algo de liquido y os recomiendo hacer la comida en tan bello paraje, para ello resulta indispensable una mochila y una buena espalda que la aguante (en este caso el engañado fue mi "cuñao" Cristobal).


A los pocos metros nos adentramos en un precioso bosque galería que abraza al rio que desciende desde el robledal de la cereceda.

Si hacemos la ruta en época de lluvias nos encontaremos con imágenes espectaculares de cascadas nada mas comenzar la ruta.

El agua nos acompaña durante todo el camino proporcionando un frescor que incluso se conserva durante los días más calurosos del estío.


Los helechales son de un tamaño considerable como podéis observar.



Estos parajes son usados por los convecinos para darse refrescantes chapuzones en sus frescas aguas e incluso hacer "rafting" por sus toboganes naturales. Nada aconsejable el deslizarse por las piedras debido a lo peligroso, aunque si recomendamos el bañarnos en sus cristalinas pozas.


Aproximadamente a los 45 minutos de iniciada la marcha nos topamos con una pared sobre la que cae una hermosa cascada. Dicha pared hay que subirla por un claro sendero que sale cruzando el río a nuestra izquierda y en unos metros estamos sobre la vertical de dicha cascada.
En ella disfrutaremos de unas bellas vistas.


Una vez arriba cruzaremos el río otra vez y llegamos a la pinturas rupestres de la Batanera, uno de los muchos restos prehistóricos que hay por estos parajes. Vemos, leemos y aprendemos un rato para despues apurar las buenas viandas y volver por nuestros pasos.

Eso si os aconsejamos que cuando bajéis al río otra vez, para iniciar la vuelta, os detengáis sobre la base de la cascada y veáis el salto de agua desde abajo. Inmortalizar esta imagen en vuestra retina ya que no son muchas las oportunidades de estar en un lugar tan bonito como este.

Valle de Alcudia-Encina Milenaria


 Hoy podemos aprovechar y darnos una vueltecita por el Valle de Alcudia, con final en la Encina Milenaria. Tomamos la carretera y salimos del pueblo dirección a Puertollano, pasamos por Fuencaliente e inmediatamente después pasamos el puerto de Valderrepisa, poco después pasaremos el de Niefla y es ahí donde se nos abre el colosal Valle de Alcudia en toda su extensión. Antiguamente pastaban en estas tierras más de 5 millones de cabezas de ganado, llegados desde todos los puntos de la península. Gracias a las cañadas reales, los transhumantes podían llevar el ganado a los ricos pastos de estos parajes. En el mismo puerto de montaña sale una pequeña carretera que sube a unas antenas de telefonía movil y desde el que podemos contemplar la grandiosidad del valle que tiene una extensión superior a los 100 kms de largo.
Una cadena al principio puede impedir que subamos con el coche, pero merece la pena en todo caso hacerlo andando (poco más de un kilometro) y recrearnos con sus vistas.










Prosiguiendo nuestro camino dirección Puertollano y una vez bajado dicho puerto, enfilamos una gran recta y al poco aparecera un camino a nuestra derecha (sin señalizar) hacia donde debemos de girar. Vemos unos letreros que anuncian la ""Encina Milenaria"



Tenemos que seguir por esa pista de tierra en muy buen estado y aproximadamenete a unos 800 metros tenemos que girar otra vez hacia la derecha y en busca de una cortijada que se nos aparece a lo lejos. En su trayecto nos podemos encontrar con numerosas aves entre la que pescamos a este alimoche. No es nada raro contemplar el vuelo majestuoso de los buitres leonados o negros, el aguila real, calzada, culebrera, además de la esquiva cigueña negra entre otros.


Aparcamos a la entrada del cortijo, procuraremos dejar el coche en un sitio que no moleste para la entrada y salida de vehículos agrícolas, y nos disponemos a dar un pequeño paseo hasta tan singular árbol. No debemos olvidar que estamos en una propiedad particular y que no hay que hacer más ruido del necesario.

El camino se bifurca y debemos de coger el de la izquierda. 

Pasamos una primera cancela, no olvidar que siempre hay que dejarla tal como nos la encontremos (si está cerrada, cerrada, y si está abierta, abierta).

Una segunda cancela pequeña que da a una dehesa de encinas


Y ya se atisba el monumental árbol al que nos iremos acercando por una pequeña vereda.


Las dimensiones conforme nos acercamos nos parecen descomunales. Tal es así que cuentan que le llaman la encina de las mil ovejas porque su sombra puede llegar a cobijar a ese número de animales.


Animales de dos patas, en este caso, a los que hay que advertir que no se suban al árbol por los daños que puede sufrir (el árbol claro).


Azuel: nuestro pueblo

Un autentico placer es pasear por sus tranquilas calles y observar sus típicas construcciones y enrevesadas calles.
Ya desde la carretera que une Córdoba con Puertollano se nos aparece como una bella postal superpuesta sobre la ladera de una montaña.

Recomendamos una primera parada en el Cerro del Tomillo, un promontorio sobre el que se asienta un mirador con unas vistas excepcionales sobre toda Sierra Madrona, Sierra Quintana, La Garganta y la raña, inundada de encinas, que separa Andalucía de Castilla la Mancha. En el mismo existe un pequeño merendero donde poder descansar un rato y dejarse abandonar por nuestros sentidos: oliendo las distintas plantas aromáticas entre ellas la que da nombre al mirador a , viendo las numerosas aves que nos sobrevuelan, oyendo el silencio que rodea a estos parajes, saboreando parajes únicos y como no degustando unos momentos de paz y sosiego.








En sus orígenes las construcciones eran con materiales de la zona: granito, piedra carbonífera y adobe. Con el devenir de los tiempos estos materiales han quedado ocultados por la cal, azulejos y otros materiales más modernos. Entendemos que una vuelta a los orígenes daría a nuestro pueblo una imagen única en Andalucía, aunque nos tememos que, con la desafortunada política del Ayuntamiento de obligar a encalar sobre la piedra carbonífera y el granito, no será facil. Podéis comparar y opinar, para gustos están los colores.








Bellos rincones donde poder pasear, aplacar la sed de juego de nuestros hijos o simplemente sentarnos a contemplar como se detiene el tiempo...








... aunque realmente este nunca se detiene y prueba de ello la podemos constatar en su original reloj de sol

Podemos elegir entre esperar el autobús bajo una insulsa parada moderna u otra mucho más acorde con la arquitectura y la historia del pueblo


Las posibilidades que nos ofrece Azuel no solo están en sus alrededores, el pueblo en si mismo es una oportunidad de disfrutar de un agradable paseo... ¡te esperamos!
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