martes, 8 de julio de 2014

El Pinzón

Aunque nos parezca mentira el pinzón vulgar, Fringilla coelebs, es el ave más común de toda la península ibérica, y en Sierra Morena Oriental no podía ser menos. Su variado canto le hace más que visible por todos los bosques de quercineas que rodean estas tierras.


En inviernos se agrupan en grandes bandos, para alimentarse, y curiosamente lo hacen individuos del mismo sexo, es por ello por lo que su nombre en latín, coelebs, que quiere decir célibe.


Durante la privamera son facilmente "afotables" porque los machos se suben a las ramas más altas para tratar de conquistar a las hembras con sus melodiosos, repetitivos y potentes cantos que pueden ser escuchados a cientos de metros de distancia. Es muy territorial y fiel al lugar de nacimiento.


lunes, 7 de julio de 2014

La Torre de Pedroches

En lo alto del pueblo que fue el germen de constitución del Valle de los Pedroches se encuentra la Torre de Pedroche, autentico mirador y referente histórico de toda la comarca. Su construcción data del 1500 y es visitable hasta el mismo campanario desde donde tendremos unas extraordinarias vistas  de Pedroche y sus inmensas dehesas de encinas.



Unas escaleras de caracol, muy singulares, estrechas e iluminadas por unas pequeñas aberturas en forma de ventanas estrechas que se llaman aspilleras, nos servirán para pasar de unos "cuerpos" a otros. En esta zona se le denominan "cuerpos" a las zonas en las que se están divididas las casas. Esta torre tiene cuatro cuerpos y 56 metros de altura.





Al final llegamos a la base del campanario, que con ocho columnas sustentan un gran capitel, coronado con una gran bola de piedra. Para visitarla hay que acudir al ayuntamiento y solicitar que nos abran el acceso a dicha torre.


La torre de Pedroche es la culminación de un centro histórico más que recomendable con sus singulares  calles empedradas.


Se asienta sobre lo que fue un castillo árabe, que tras la reconquista fue demolido y aprovechado sus materiales para la construcción de esta torre.


viernes, 4 de julio de 2014

Playa del Tamujoso, Baños de la Encina

Tan rica es Sierra Morena que llega a tener hasta "playas" y es que en los veranos calurosos que tenemos hay que buscar refrigerio por donde se pueda. Una de estas "playas" se encuentra en el embalse del Rumblar, en Baños de la Encina y se llama la Playa del Tamujoso


Enclavada junto al embalse, y en el espacio natural singular de la Dehesa del Santo Cristo, autentico lugar donde poder disfrutar de recuerdos históricos, arqueologicos y etnográficos, sirve de lugar de esparcimiento y refresco durante los duros días de calor del estío.


La pizarra sustituye a la arena en sus orillas, y las vistas que se tienen de las sierras cercanas donde campean nuestros linces, águilas, lobos, son un lugar idílico para pasar un día refrescante junto a un pueblo cargado de historia como es Baños de la Encina.


Para acercarnos a esta singular playa debemos de ir a la zona del campo de futbol y seguir las indicaciones del Sendero del Bronce, una pequeña carretera asfaltada, en constante bajada, nos acercará hasta la mismisima orilla del pantano.


martes, 1 de julio de 2014

Sendero de la Piedra Gorda, Cardeña

Un lugar para andar, poco conocido en Cardeña, es el camino de la piedra gorda, un carril público que se adentra por las dehesas de encinas y que entre vallas de piedra viene a salir hasta el que une Azuel con la Aldea del Cerezo. Antes nos toparemos con una gran mole de granito que da nombre al sendero.


El comienzo de nuestra ruta lo hacemos desde la rotonda de entrada a Cardeña que está al otro lado del puente de entrada y que cruza la N-420. En esa rotonda tomaremos la salida hacia la vía de servicio pero dirección Azuel, a pocos metros se inicia el camino a nuestra derecha, es ahí donde dejaremos el coche (siempre en lugar donde no pueda estorbar).


Antes de comenzar a andar podemos disfrutar de unas bonitas vistas de Cardeña.


El carril es ancho y tenemos que tener en cuenta que es utilizado por vehículos para acceder a las fincas colindantes.



Como telón de fondo podremos observar Sierra Madrona, de una sola mirada pasaremos de la tierra saliega de las dehesas de encinas hasta la cuarcita de la abrupta Sierra Morena.




El lugar, como todo lo que rodea a estas dehesas, es muy bueno para la observación de aves de todos los tamaños, desde el águila real e imperial hasta los pequeños paseriformes como el pinzón. 


Las extraordinarias vallas de piedra nos acompañaran durante todo el camino y son autenticos monumentos que nunca me cansaré de repetir que no saben valorar los encargados del desarrollo turístico en estas tierras.


Como se puede permitir que una valla derrumbada sea cambiada por una horrorosa serie de alambres e hierros? Debería estar subvencionada la reparación y conservación de las vallas de piedras.


Tras una primavera lluviosa la dehesa se inunda de margaritas y ello es señal de una buena cosecha de bellotas, producto vital para el engorde del cerdo ibérico, autentico señor de estos dominios.


En algo menos de una hora llegaremos hasta la "piedra gorda" que llama la atención por su tamaño. Encontrandose en un pequeño llano y rodeada, como no, de encinas.



Podemos seguir hasta donde nuestras fuerzas nos dejen, en unos veinte minutos más estaríamos en el camino que va de Azuel a la Aldea del Cerezo. Además este recorrido, como tanto otros, es zona de campeo de nuestro gran gato. El línce utiliza estos encinares como cazaderos y es factible el poder verlo sobre todo si vamos en silencio tanto al amanecer como al atardecer. Facil desde luego no es, sino ¿que merito tendría?.




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