martes, 30 de junio de 2015

El Diformismo Sexual en la Águilas Perdiceras

El águila perdicera, Hieraaetus fasciatus, puede llegar a tener unos 75 cms de longitud y una embergadura alar de más de metro y medio, pero es la hembra la que tiene mayor tamaño pudiendo llegar su peso hasta los 2,5 kilogramos y algunos machos tan solo se quedan en un kilo y medio. Igualmente suelen pasar por distintos colores de plumaje y por ello en esta foto de una pareja de perdiceras observamos como la hembra además de ser más grande es de un color más oscuro que el macho que presenta ya las tonalidades blanco/sucio. Juvenil, inmaduro, subadulto y adulto a partir del cuarto año son los distintos plumajes que las caracterizan, si a ello le añadimos las diferencias entre ambos sexos y la distancia a las que las podemos observar no es nada fácil el catalogarlas.

El verlas juntas es más habitual que otras rapaces ya que suelen cazar en pareja

Desgraciadamente es cada vez más dificil el poder observar estas preciosas rapaces en Sierra Morena ya que a todas las dificultades que tienen las aves en su convivir con el ser humano, se le une la competencia con águilas reales y buitres leonados que las desplazan de los nidos. Su supervivencia radica en la gran capacidad de adaptación que presentan y la fiereza con la que defienden esos territorios.





miércoles, 24 de junio de 2015

Cigüeña Negra en el Pantano del Jándula

Al contrario de sus parientes las cigueñas blancas, las negras son esquivas a la presencia del ser humano en las cercanías de sus nidos, siendo esta una de las causas por las que son tan pocas las que tenemos la oportunidad de ver en Sierra Morena Oriental. En el embalse del Jándula existe un nido que puede verse desde la misma presa, muy de lejos e inaccesible (por eso lo pongo aquí) pero que siempre gusta el poder constatar su presencia en nuestras sierras.



Para poder apreciarlo hay que tirar de buenos prismáticos o telescopio terrestre. Nosotros hemos hecho alguna foto con digiscoping y se aprecia el nido sobre la roca blanqueada por las deposiciones de ellas. Si estamos atentos podemos ver como los padres sobrevuelan constantemente el nido y llevan y traen comida al retoño que está dentro. Ellas saben elegir bien donde colocar sus nidos y que no se les molesten, aunque en Monfragüe existen nidos a menos de 50 metros de cientos de telescopios y la verdad crían año tras año. Por ello creo que más que tranquilidad lo que ellas buscan es seguridad y lamentablemente en Sierra Morena esas condiciones todavía no son posibles y no porque los naturalistas no sepamos dárselas, sino más bien porque  la Administración no pone mucho empeñó en ello.


Aquí os dejo un vídeo testimonial realizado desde la misma presa del Jándula, en el se puede apreciar el vuelo de la pareja acercándose al nido. Esperemos que podamos disfrutar de la presencia de la cigüeña negra durante mucho tiempo y comprobar como año tras año sacan sus pollos adelante. 




lunes, 22 de junio de 2015

Sendero Ermita de San Gines hasta Lugar Nuevo. Sierra de Andujar


Desde hace más de 8 siglos los peregrinos utilizan este camino que va desde Andujar hasta el santuario de la Virgen de la Cabeza, atravesando lugares preciosos por el mismísimo corazón del un parque natural donde águilas imperiales y linces ibéricos campean a sus anchas. Hoy os propongo hacer parte de este recorrido partiendo desde la ermita de San Ginés y llegando hasta Lugar Nuevo.


El comienzo lo haremos desde la misma ermita de San Ginés y para acceder a ella hay que tomar desde Andujar la carretera que lleva al santuario y a unos 15 kilómetros. Una vez que pasemos el centro de visitantes de Viñas de Peñallana sale un pequeño carril asfaltado que tras subir otros nueve kilómetros nos dejará en una explanada frente a dicha ermita.


Ya desde ahí tendremos unas bonitas vistas tanto del camino que nos queda por recorrer con Sierra Madrona al fondo, como del que viene desde las llanuras que rodean a Andujar y lejanas montañas jienenses.



A partir de aquí tomaremos dirección hacia el santuario por un carril que al comienzo será un pequeño descenso y dominado por el monte mediterraneo entre jaras, jaguarzos, encinas, retamas, etc.


Al poco cruzaremos el arroyo del Gallo, un lugar simbólico para  miles de peregrinos y donde reciben el bautizo los que por primera vez hacen el camino hacia la Virgen de la Cabeza.



Pronto dejaremos el carril para tomar un sendero que, de canalizar el agua de escorrentía y las miles de pisadas que lleva soportadas, se encuentra encajonado entre los matorrales aledaños.


Otro lugar de parada obligatoria es el mirador del peregrino, un sitio donde veremos por primera vez el santuario a lo lejos y encima del Cerro del Cabezo.



A partir de aquí comenzaremos un descenso prolongado hasta el valle del Jándula, primero entre pinares.


 Hasta que lleguemos a la Cuesta del Madroño, donde la pendiente se hará mucho más pronunciada y en la que deberemos de tener cierta precaución sobre todo si el suelo está mojado, ya que podemos resbalar y darnos algún tortazo.



En dicha cuesta observaremos numerosos ejemplares del árbol que le da nombre a la misma.


Tras unas dos horas llegaremos al valle del Jándula y al puente que lo cruza y que será el final de nuestro trayecto.


Es un buen lugar para degustar las viandas que llevemos junto al corazón de este extraordinario parque natural y si aún nos quedan ganas de andar más podemos seguir hasta el santuario, para lo que invertiremos otra hora más y en fuerte pendiente. Eso ya lo dejaremos para otro día.


viernes, 19 de junio de 2015

Grillo Cebollero

No resulta sencillo ver por Sierra Morena al huidizo grillo cebollero, Gryllotalpa grillotalpa, ya que normalmente desarrolla su vida debajo de tierra para lo cual está adaptado para la excavación de túneles, no en vano se le conoce como alacrán topo o grillo topo.


Tiene muy mala fama entre los agricultores ya que devora las raíces de las plantas, pero igualmente acaba con multitud de lombrices e insectos nocivos para las cosechas.
Aunque tiene alas, es solo de adulto y en contadas ocasiones cuando las utiliza en un vuelo corto  y errático.


Se suele observar en terrenos cercanos a ríos, en prados con hierbas no muy altas, donde hacen nidos subterráneos de hasta medio metro de profundidad con muchas galerías donde depositan unos 300 huevos que son custodiados por la pareja hasta que unos dos meses más tarde las cría marchan.
Cada vez son más escaso por los usos de pesticidas y el abandono del pastoreo, nosotros conseguimos estas fotos al lado del río Montoro en Sierra Madrona.


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